Odio el sabor menta... pero adoro el color menta
Sin más, no hay motivo, no hay razón, es irracional, el cerebro es así, a veces indomable.
Desde un par de años, está colándose por todos los rincones, ese color que parecía relegado unicamente a formar parte de los revestimientos de los baños más cutringos, baldosines chiquitinos de este color, poblaban los más pequeños baños, en casa, en bares... los años setenta, cuánto daño hicieron al color menta, por suerte ya se ha desentendido de esa labor y por suerte los baños también se han olvidado ya de las baldositas verdes.
Os traigo unos cuantos objetos que me tienen hipnotizada bajo este color y los guardo cómo un tesoro en mi tablero de Pinterest.


¿Qué os parece este color?
Gracias por estar ahí detrás!! (: